martes, 27 de julio de 2010

Surrealismo poético


Como en pegajosa telaraña
se van irremediablemente acumulando
bocetos rasgados, apretujados
en lo intemporal del pensamiento.
Semillas encapsuladas de ideas,
esquejes de sentimiento.
Palabras fugaces
que fluctuan en ebullición
en un hervidero de papeles abstractos.
partituras ensoñadas,
acechantes de un instrumento
que las interprete.
Repentinamente y sin haberlo calculado
surgen cortocircuitos eléctricos
que no paran de activar neuronas,
intentando organizar la información acribillante.
La erupción es inminente...
y un estallido de color y sonido
comienza a tomar forma.
Emergen las primeras pinceladas
acompañadas de incipientes notas percusoras.
El ritmo emulsiona, se expande
e invade el espacio circundante.
Brotan frases elocuentes,
luchando por desenredarse
de la maraña caótica que las encierra.
Y un impulso biomecánico
obliga a la temblorosa mano,
que intenta resistirse,
a escribir el surrealista poema.

© Eufrosina Amores (Julio - 2010)

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