domingo, 28 de abril de 2013

Noche de lluvia


Anoche escuché la lluvia en el jardín.
Me asomé al balcón
y el aroma de la tierra mojada
me devolvió a la infancia.

Cerré los ojos
y pude rememorar el olor de mi escuela,
de sus pupitres,
de su suelo de madera desgastada
que crujía bajo los firmes pasos de mi maestra.

Mi jardín olía como el patio del recreo
y entonces recordé cuanto me gustaba contemplarlo
cubierto de hojas secas
y correr sobre ellas
haciéndolas crepitar bajo mis pies.

Cuan feliz puede ser una niña
con algo tan insignificante...

Y entonces pensé que todos esos detalles
son lo realmente importante.

Nunca me he sentido tan libre
como en esos momentos
envuelta en una explosión de sensaciones
emanadas de la naturaleza,
sus perfumes, sus sonidos
y yo...
sin más preocupaciones...
La naturaleza y yo...
acopladas y libres.

La verdadera felicidad ha de ser una vida
repleta de esos instantes.

Aspiré profundamente,
me llené de naturaleza pura.
Cerré mi ventana y me dormí.
© Eufrosina Amores (2013)

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