jueves, 2 de mayo de 2013



Los verdaderos amigos, no van y vienen, permanecen ahí por siempre. Se alegran de tus triunfos y sufren con tus derrotas y esos sentimientos son recíprocos. Son el apoyo que necesitas, el consuelo de tus pesares y la alegría de tus celebraciones. No importa la distancia ni el tiempo que les separe, cada reencuentro es un ayer y cada despedida un hasta mañana, porque en tu corazón siempre estan presentes.
Saben perdonar los errores del otro y se sienten orgullosos de sus virtudes. Tal vez no te dediquen el tiempo que desearían, pero lo que es seguro, es que nunca te dejarán en la estacada.



Demasiado a menudo nos aferramos a los bienes materiales que nos rodean, su pérdida nos ocasiona un efímero sufrimiento y pesar, porque sabemos que tarde o temprano lo recuperaremos o tal vez algo mejor. Solamente cuando se pierde un ser amado sentimos la verdadera derrota, porque el amor que hemos sentido es eternamente irremplazable.

2 comentarios:

Carlos dijo...

Los momentos más felices de nuestras vidas, suelen tener lugar en nuestra relación con otras personas. Y en ese sentido creo que vale la pena recordar lo que pensaba Julio Ramón Ribeyro: que la amistad es superior al amor, porque la primera siempre es recíproca e implica necesariamente a las dos partes.

Un saludo.

Frosi Amores dijo...

Esa es una magnífica reflexión a la que yo añadiría que también suele ser menos exigente y posesiva. Gracias por comentar Carlos.

Un abrazo.